El Bugatti Type 53, fue la respuesta de Etore Bugatti a la competencia. Los Bugatti eran manejables en la pista, su técnica era impecable, sin embargo otras marcas realizaban cada vez coches más potentes. El Type 53 se desarrollo a la misma vez que el Type 54, pero a diferencia de este montaba un gigantesco motor de ocho cilindros en línea de 290 Cv. y 5.0 litros de capacidad. Este gran motor tenía una incidencia negativa sobre el peso y la manejabilidad. Bugatti sabía que había traicionado sus principios, “cuanto menos peso, mejor” (pesaba casi 1300 Kg.). Al motor se le adjunto un compresor Roots. La tracción era integral, algo inaudito. Usaba diferenciales para distribuir la potencia de delante hacia atrás. El chasis no estaba preparado para recibir tal potencia, era inestable y la dirección imprecisa, lo que rápidamente lo erigió como uno de los automóviles más peligrosos para los pilotos que osaban conducirlo. Tan sólo apareció en un Gran Premio, el de Mónaco de 1931, el esfuerzo que requería la conducción de este vehículo dejo exhausto a su piloto René Dreyfus. Uno sus éxitos, fue la mítica subida a La Turbie, donde su piloto Louis Chiron alcanzó la victoria. Tan sólo se fabricaron tres Bugatti Type 53, por lo que su precio es incalculable. El motor se montó en 1932 en el Type 55, esta vez más domesticado con “sólo” 180 Cv.