Creado para los Juegos Olímpicos de Munich de 1972, es el prototipo más feroz de la marca bávara hasta la fecha. Paul Bracq su diseñador fue capaz de imprimir al BMW Turbo un diseño italiano con carácter alemán, algo que condujo al Turbo hacia la excelencia en el diseño, siendo probablemente uno de los conceptos más elegantes de los años setenta. Su agresivo frontal, con la típica parrilla de BMW en cuña o sus puerta alas de gaviota rompían con los tradicionales esquemas de BMW. El turbo inspiro una nueva línea de diseño en BMW que comenzó con el BMW M1, prosiguió con el Z1 y termino con la Serie 8. Sólo se construyeron dos Turbo,ambos expuestos en sendos museos de la marca en Alemania y EE.UU. Paul Bracq definió el Turbo como un ejercicio de libertad, aunque manteniendo la esencia de los BMW de los setenta.

Interior

El interior estaba inspirado en los aviones de combates, contando con un amplio instrumental. Además incorporaba un amplio paquete de seguridad pasiva. El diseño del Turbo le sirvió a Paul Bracq para obtener el premio al mejor concepto del año 72. El motor era un 4 cilindros de 1990 cc. que desarrollaba 280 Cv. y alcanzaba los 245 Km/h.

Vista trasera

Detalle de las llantas